UNIDAD 4: GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

ESTRUCTURA DE LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

* Título de la investigación
Todo proceso de investigación científica debe comenzar con interés por un tema de investigación. Las investigaciones se originarán en ideas. Por esto para iniciar una investigación siempre se necesita una idea. Estas ideas constituyen el primer acercamiento a la realidad que habrá de investigarse. Por ello debemos realizar una serie de pasos antes de poder enunciar el problema:
* Búsqueda de posibles temas de investigación:
Surgen de diversas formas y para poder descubrirlos se necesita interés por la investigación y una actitud dinámica y reflexiva respecto a los diferentes tipos de conocimientos existentes en cada profesión.
Entre las distintas formas generadoras de los temas de investigación pueden mencionarse:
Instituciones interesadas en la investigación: muchas instituciones desean desarrollar proyectos de investigación tendientes a resolver algunos problemas de su competencia. Éstas son muy interesantes porque además de proponer sus temas de investigación, en ocasiones llegan a aportar los recursos económicos necesarios para llevar adelante el proceso de investigación.
Los centros de investigación: muchas de las universidades tiene centros de investigación donde se busca venerar y desarrollar líneas de investigación en su respectiva disciplina.
La práctica profesional: Es un buen espacio si se es un profesional crítico y con deseos de aportar a la disciplina propia. Muchas de las actividades profesionales actuales incluyen la realización de investigaciones, encaminadas a resolver problemas concretos de la organización en la que se labora.
La experiencia individual: cada persona, sin proponérselo, tropieza muchas veces con interrogantes acerca de su disciplina en particular o sobre el quehacer de la ciencia en general, que bien pueden ser temas de investigación.
Participación activa en conferencias, congresos, discusiones y demás formas de exposición y reflexión de temas: es usual en estos eventos académicos que los expositores y otras personas del público planteen algunas reflexiones que pueden convertirse en temas u objeto de investigación.
La lectura reflexiva y crítica: los libros, revistas especializadas y demás documentos que plantean reflexiones sobre la respectiva disciplina o que siendo de otra, aportan a la propia disciplina temas y conceptos de interés.
Criterios para considerar una idea como tema de investigación científica:
No existen criterios únicos para considerar una idea como fuente de investigación. Sin embargo, plantearemos algunos criterios que deben tenerse en cuenta. La idea debe ser novedosa, en esencia porque el tema no se ha tratado o lo ha sido muy poco, cuando se propone una nueva forma de abordar un problema o situación. Una buena idea debe buscar contrastar resultados de investigación anteriores en otros contextos. Una determinada situación merece ser estudiada por los argumentos que se exponen sobre la necesidad y la importancia de tratar el tema. La idea contribuye, o puede contribuir, a resolver un problema especifico. La idea es concreta y pertinente. Esto es muy importante porque en muchas ocasiones se proponen ideas demasiado generales que además no siempre son pertinentes para determinado campo y disciplina del saber. La idea responde a los lineamientos de investigación de la institución académica en donde va a realizarse la investigación.

* Medios para categorizar una idea como tema de investigación:
En el caso de proyectos de investigación para trabajos de grado, pueden resumirse en tres los medios para categorizar una idea como tema de investigación:
La lectura sobre el tema al cual se refiere la idea. Cuando surge una idea, es básico sondear qué se ha escrito sobre el tema y su importancia en el momento actual. A partir de esta información, puede tenerse un concepto sobre la pertinencia o no de estudiar el tema.
Expertos en el tema: en los distintos campos del conocimiento, existen personas que saben de ese conocimiento específico, existen personas que saben del tema y pueden orientar sobre su pertinencia y sugerir ajustes o cambios o, en muchos casos, descartar el tema.
Coordinadores del área de trabajo de grado o centros de investigaciones. Los coordinadores de investigación están actualizados en temas de estudio en su respectiva disciplina, cuentan con acceso a información relacionada en las otras instituciones y tienen como misión guiar a los interesados en investigación y por tanto apoyarlos para definir sus temas de investigación.
Luego de haber buscado posibles temas de investigación utilizando los criterios antes mencionados procederemos entonces al enunciado del título de la investigación.
Cuando definimos una idea o tema de interés para la investigación es necesario sintetizarlo en una frase que exprese la esencia de la idea o tema que va a investigarse. El título debe demostrar el tema y en particular el problema que va a investigarse, que igualmente debe reflejarse en todo el proceso del desarrollo del estudio; por tanto, no es aconsejable poner títulos generales sino más bien específicos.

* Planteamiento del problema de investigación
Para que una idea sea objeto de investigación, debe convertiste en problema de investigación. Ahora, en investigación, problema es todo aquello que se convierte en objeto de reflexión y sobre el cual se percibe la necesidad de conocer y por tanto, de estudiar.
En este sentido, problema no es algo disfuncional, molesto o negativo, sino todo aquello que incite a ser conocido, pero teniendo en cuenta que su solución sea útil, una respuesta que resuelve algo práctico o teórico. Por esto, a este modelo de investigación, además de ser algo conocido como modelo general, también suele denominársele modelo pragmático
De acuerdo a Kerlinger para poder plantear adecuadamente el problema que se va a investigar es necesario tomar en cuenta las siguientes características:
 El problema debe expresar una relación entre dos o más variables
 El problema debe estar formulado claramente y sin ambigüedad como pregunta
 El planteamiento implica la posibilidad de prueba empírica. Es decir, de poder observarse en la realidad. Por ejemplo, si alguien piensa estudiar qué tan sublime es el alma de los adolescentes, está planteando un problema que no puede probarse empíricamente pues “lo sublime” y “el alma” no son observables. Claro que el ejemplo es extremo, pero nos recuerda que las ciencias trabajan con aspectos observables y medibles en la realidad.
Además de los 3 elementos antes mencionados que conforman propiamente el planteamiento del problema, es necesario considerar otro aspecto importante: la viabilidad o factibilidad misma del estudio. Para ello debemos tomar en cuenta la disponibilidad de recursos financieros, humano y materiales que determinaran en última instancia los alcances de la investigación. Es decir, debemos preguntarnos realísticamente: ¿puede llevarse a cabo esta investigación? Y ¿cuánto tiempo tomará realizarla? Estos cuestionamientos son particularmente importantes cuando se sabe de antemano que se dispondrá de pocos recursos para efectuar la investigación.
Plantear el problema de investigación significa:

A. Enunciado del problema
Enunciar un problema de investigación consiste en presentar, mostrar y exponer las características o rasgos del tema, situación o aspecto de interés que va a estudiarse; describir el estado actual de la situación. Es contar lo que está pasando en relación con una situación, con una persona o con una institución; es narrar los hechos que caracterizan esa situación, mostrando las implicaciones que tiene y sus soluciones.
Resumiendo: enunciar un problema es presentar una descripción general de la situación objeto de investigación.

B. Formulación del problema
Un problema se formula cuando el investigador dictamina o hace una especie de pronóstico sobre la situación del problema. En lugar de hacerlo con afirmaciones, este pronóstico se plantea mediante la formulación de preguntas orientadas a dar respuesta de solución al problema de la investigación.
Una adecuada formulación de un problema de investigación implica elaborar dos niveles de preguntas. La pregunta general debe recoger la esencia del problema y, por tanto, el título del estudio. Las preguntas específicas están orientadas a interrogar sobre aspectos concretos del problema y no el problema en su totalidad.

* Objetivos de la investigación
Un aspecto fundamental en todo proceso de investigación es la definición de los objetivos o del rumbo que debe tomar la investigación que va a realizarse. Así, los objetivos son los propósitos del estudio, expresan el fin que pretende alcanzarse y, por tanto, todo el desarrollo del trabajo de investigación se orientara a lograr esos objetivos. Éstos deben ser claros y precisos para evitar confusiones o desviaciones; sin embargo, esto no implica que los objetivos no puedan cambiarse durante la realización de la investigación, porque en algunos casos es necesario hacerlo.
En toda investigación es necesario plantear 2 niveles de objetivos:
1.Objetivo general: Debe reflejar la esencia del planteamiento del problema y la idea expresada en el título del proyecto de investigación.
2.Objetivos específicos: Se desprenden del general y deben ser formulados de forma que estén orientados al logro del objetivo general, es decir, que cada objetivo específico está diseñado para lograr un aspecto de aquel, y todos en su conjunto, la totalidad del objetivo general. Los objetivos específicos son los pasos que se realizarán para lograr el objetivo general.

* Justificación y delimitación de la investigación
Toda investigación está orientada a la resolución de algún problema; por consiguiente, es necesario justificar o exponer los motivos que merecen la investigación. Así mismo, también debe determinarse su cubrimiento o dimensión para conocer su viabilidad.
1. Justificación práctica:
Se considera que una investigación tiene justificación práctica cuando su desarrollo ayuda a resolver un problema o por lo menos propone estrategias que, de aplicarlas, contribuirían a resolverlo. Es decir, explicar por qué es conveniente llevar a cabo la investigación y cuáles son los beneficios que se derivarán de ella.
Una investigación puede ser conveniente por diversos motivos. Lo que algunos consideran que es relevante y debe ser investigado, para otros no lo es. Sin embargo, se puede establecer una serie de criterios para evaluar la utilidad de un estudio propuesto. Estos criterios evidentemente son flexibles y de ninguna manera exhaustivos. Podemos decir que cuanto mayor número de respuestas que se contesten positiva y satisfactoriamente, la investigación tendrá bases más sólidas para justificar su realización.
Conveniencia: ¿qué tan conveniente es la investigación?
Relevancia social: ¿cuál es su relevancia para nuestra sociedad?, ¿quiénes se beneficiarán con los resultados de la investigación?, ¿de qué modo?, ¿qué proyección social tiene?
Implicaciones prácticas: ¿ayudará a resolver algún problema práctico?, ¿tiene implicaciones trascendentales para una amplia gama de problemas prácticos?
Valor teórico: ¿se logrará llenar algún hueco?, ¿se podrán generalizar los restados a principios más amplios?, ¿la información que se obtenga puede servir para comentar, desarrollar o apoyar una teoría?, ¿se podrá conocer en mayor medida el comportamiento de una o más variables, o la relación entre ellas?, ¿ofrece la posibilidad de una exploración fructífera de algún fenómeno?, ¿qué se espera saber con los resultados que no se conociera antes?, ¿pueden sugerir ideas o hipótesis para futuros estudios?
Utilidad metodológica: ¿puede ayudar a crear un nuevo instrumento para recolectar y/o analizar datos?, ¿ayuda a la definición de un concepto, variable o relación entre variables?, ¿pueden lograrse con ella mejoras de la forma de experimentar con una o más variables?, ¿sugiere cómo estudiar más adecuadamente una población?
2. Delimitación de la investigación:
Una vez justificada la investigación, es necesario plantear las limitaciones dentro de las cuales ésta se realizará.
Las limitaciones de un proyecto de investigación pueden referirse a:
Limitaciones de tiempo: cuando una investigación está referida a un hecho, situación, fenómeno o población que van a ser estudiados durante un determinado periodo, sea retrospectivo o perspectivo, es necesario determinar cuál será el periodo dentro del cual se realizará el estudio.
Limitaciones de espacio o territorio: son aquellas demarcaciones que se refieren al espacio geográfico dentro del cual tendrá lugar la investigación. Las investigaciones pueden limitarse a una zona de una ciudad, a una ciudad, una región, un país, un continente, etc.
Limitaciones de recursos: se refiere a la disponibilidad de recursos financieros básicamente para la realización de proyecto de investigación. También se deben incluir los recursos humanos, materiales, informáticos, y todos aquellos que podemos llegar a necesitsar.

* Fuentes para la obtención de la información
Consiste en detectar y consultar la bibliografía y otros materiales que pueden ser útiles para los propósitos del estudio, así como extraer y recopilar la información relevante y necesaria que atañe a nuestro problema de investigación. Esta revisión es selectiva puesto que cada año se publican en diversas partes del mundo cientos de artículos dentro de las diferentes áreas del conocimiento. Si al revisar la literatura nos encontramos con que, en el área de interés hay 10.000 referencias, es evidente que tendremos que seleccionar solamente las más importantes y recientes.
Existen 3 tipos básicos de fuentes de información para llevar a cabo la obtención de información:
Fuentes primarias: son los datos obtenidos “de primera mano”, por el propio investigador o, en el caso de búsqueda bibliográfica, por artículos científicos, monografías, tesis, libros o artículos de revistas especializadas originales, no interpretados.
Fuentes secundarias: consisten en aquellas que han obtenido la información que presentan de una fuente primaria, y la interpretan, analizan o compendian. En el caso de personas, éstas obtuvieron los datos de otra fuente, nunca de la experiencia o estudio directo del tema u objeto.
Fuentes terciarias: se trata de documentos que compendian nombres y títulos de revista y otras publicaciones periódicas, así como nombres de boletines, conferencias y simposios; nombres de empresas, asociaciones industriales y de diversos servicios (pertinentes para las ciencias de la conducta); títulos de reportes con información gubernamental, catálogos de libros básicos que contienen referencias y dato bibliográficos. Son útiles para detectar fuentes no documentales de asociaciones científicas, instituciones de educación superior, agencias informativas y dependencias del gobierno que efectúan investigaciones.
La revisión de la literatura puede iniciarse directamente en el acopio de las fuentes primarias, situación que ocurre cuando el investigador conoce la localización de éstas, se encuentra muy bien familiarizado con el campo de estudio y tiene acceso a ellas. Sin embargo, es poco común que esto suceda así.
Ya identificadas las fuentes primarias pertinentes es necesario localizarlas físicamente en las bibliotecas, filmotecas, hemerotecas, videotecas, internet u otros lugares donde se encuentren; y obtenerlas para posteriormente consultarlas. Desde luego no siempre se pueden localizar todas las fuentes primarias, a veces no se dispone de ellas.

LA REDACCIÓN DEFINITIVA

Márgenes y espacios
Este capítulo empieza con el titulo en MAYÚSCULAS alineado a la izquierda (aunque también podía ir centrado en mitad de la página). El capítulo lleva un número de orden, en este caso en números romanos (ya veremos luego las alternativas posibles).
A continuación, después de tres o cuatro líneas en blanco, figura alineado a la izquierda y subrayado el título del parágrafo, acompañado del número ordinal del capítulo y del numero cardinal que le corresponde. Viene después el título del subparágrafo dos líneas más abajo (o dos espacios); el titulo del subparágrafo no se subraya para distinguirlo del título del parágrafo. El texto empieza tres líneas más abajo del título y la primera palabra del párrafo viene trae dos pulsaciones en blanco. Puede decidirse dejar dos espacios en blanco sólo al principio del parágrafo o al principio de cada párrafo (esto es, en todos los principios), como hacemos en esta página.
Esto de dejar dos espacios al principio tras un punto y aparte es importante, pues permite comprender de inmediato que el párrafo anterior ha concluido y que se reanuda el discurso tras una pausa. Como ya se ha visto, es conveniente nacer punto y aparte con frecuencia, pero no hay que nacerlo al azar. El punto y aparte significa que un período ligado, compuesto por varias frases, está orgánicamente concluido y que empieza otra parte del discurso. Es como si hablando nos interrumpiéramos en un momento dado para decir: “¿Entendido? ¿De acuerdo? Bien, pues sigamos.” Una vez que están todos de acuerdo, se pone punto y aparta y se sigue, exactamente como hacemos añora.
Terminado el parágrafo, entre el final del texto y el título del nuevo parágrafo o subparágrafo se dejan otras tres líneas (tres espacios).
Esta página está mecanografiada a doble espacio. Muchas tesis se mecanografían a tres espacios porque esto las hace más inteligibles, porque parecen más voluminosas
y porque así resulta más fácil sustituir una página que se ha vuelto a hacer. En los casos de redacción a triple espacio, la distancia entre título de capitulo, título de parágrafo y otros títulos eventuales aumenta en una línea.
Si la tesis es mecanografiada en una copistería, el copista ya sabrá qué márgenes hay que dejar por los cuatro lados. Si la mecanografiáis vosotros mismos, tened en cuenta que las páginas serán encuaderna das de algún modo y que también habrán de ser legibles por al lado del lomo. También es de recomendar cierta generosidad en el margen derecho.
Este capítulo sobre los criterios gráficos, como habréis observado, no está compuesto tipográficamente, sino que reproduce en sus páginas, en compatibilidad con el formato de este libro, las páginas mecanografiadas de una tesis. Por tanto este capítulo, mientras habla de vuestra tesis habla también de si mismo. En él se subrayan ciertos términos para mostraros cómo y cuándo se debe subrayar, se ponen notas para mostrar cómo se ponen las notas, se subdividen capítulos y parágrafos para mostrar el criterio de subdivisión de capítulos, parágrafos y subparágrafos.
Subrayados y mayúsculas
Las máquinas de escribir sólo tienen letra redonda, no cursiva. Por «so, lo que en los libros va en cursiva, en una tesis doctoral va subrayado. Si la tesis fuera el original mecanografiado de un libro, al tipógrafo compondría en cursiva todas las palabras subrayadas.
¿Que se subraya? Depende del tipo de tesis, pero por lo general los criterios son los siguientes!
a) palabras extranjeras de uso no común (no se subrayan las que ya están castellanizadas o son de uso común: bar, match , pero tampoco boom, crack, shock; en una tesis sobre astronáutica no se subrayaran palabras comunes en dicho ámbito, como splash down)
b) nombres científicos como felia catus, euglena viridis, clerus apivorus;
c) términos técnicos que queráis acentuar: “para la elaboración del papel se procede a la desfibración de la madera…”;
d) frases enteras (si bien no demasiado largas) que constituyen la enunciación de una tesis o su demostración final: “así pues, queremos demostrar que ha habido profundos cambios en la definición de la ‘enfermedad mental’ “;
e) títulos de libros (no títulos de capítulos o de artículos de revista);
f) títulos de poemas, obras de teatro, cuadros y esculturas: “Lucia Vaina-Pusca se refiere a Knowledge and Belief de Hintikia al demostrar, en su ensayo “La théoríe des mondes possibles dans l’étude des textes – Baudelaire lecteur de Brueghel”, que el poema Les aveuglea de Baudelaire está inspirado en la Parábola de los ciegos de Brueghel”;
g) títulos de diarios y semanarios : “véase el articulo “Gibraltar. Una reflexión histórica”, publicado en El País del 4 de octubre de 1981″;
h) títulos de películas, canciones, óperas.
Atención: no se subrayan las citas de otros autores, para esto hay que seguir las reglas dadas anteriormente; tampoco se subrayan fragmentos de más de dos o tres líneas: subrayar demasiado es como gritar “que viene el lobo” con frecuencia: llega el momento en que nadie hace caso. Un subrayado siempre debe corresponder a la entonación especial que daríais a vuestra voz si leyerais el texto; debe también atraer la atención del destinatario si estuviera distraído.
En muchos libros, en vez de la cursiva (esto es, los subrayados) se usan las versalitas, que son unas versales o mayúsculas de cuerpo menor al usado en principio de frase o en los nombres propios. La máquina de escribir no tiene versalitas, pero podéis tomar la decisión de emplear (con gran prudencia) las mayúsculas para palabras sueltas de especial importancia técnica. En tal caso escribiréis en MAYÚSCULA las palabras clave de vuestro trabajo, mientras que subrayaréis las frases o palabras extranjeras o los títulos. Veamos un ejemplo:
Hjelmslev llama FUNCIÓN SIGNICA a la correlación planteada entre la dos LIGAZONES pertenecientes a los dos planos, por otra parte independientes, de la EXPRESIÓN y el CONTENIDO. Esta definición pone en crisis la noción de signo como entidad autónoma
Quede claro que cada vez que introduzcáis un término técnico en versalitas (y esto vale también si empleáis el método del subrayado), dicho término ha de ser definido inmediatamente antes o inmediatamente después. No hagáis uso de las versalitas con intención enfática (“lo que hemos descubierto nos parece DECISIVO con vistas a nuestro trabajo”). En líneas generales, no hay que enfatizar nunca de ningún modo, no se debe emplear exclamaciones ni puntos suspensivos (como no sea para señalar la interrupción de un texto citado).
Las exclamaciones, los puntos suspensivos y las versalitas empleadas para términos no técnicos son propios de escritores aficionados y sólo aparecen en los libros impresos por cuenta propia.
Parágrafos
Un parágrafo puede tener subparágrafos, como sucede en este capítulo. Si el titulo del parágrafo iba subrayado, el título del subparágrafo se distinguirá por no estarlo y con esto será suficiente, aunque la distancia entre título y texto sea la misma. Por otra parte, como se ve, para distinguir el parágrafo del subparágrafo interviene la numeración. El lector comprende perfectamente que el número romano indica el capítulo, la primera cifra en números arábigos el parágrafo y la segunda el subparágrafo.
Parágrafo – Repetimos aquí el título del subparágrafo para mostrar otro sistema: el titulo forma parte del cuerpo del parágrafo y va subrayado. Este sistema viene muy bien, pero nos impide emplear el mismo artificio para una ulterior subdivisión de los subparágrafos, cosa que puede resultar útil (como veremos en este mismo capitulo).
Podría emplearse un sistema de numeración sin títulos. Veamos un ejemplo de cómo podía haber sido introducido el subparágrafo que estáis leyendo:
IV. 1._1_. El texto empezaría inmediatamente después de las cifras y la línea estaría separada del parágrafo precedente por dos líneas en blanco. Be todos modos la presencia de títulos no sólo ayuda al lector, sino que además plantea al autor una exigencia de coherencia, pues le obliga a definir con un título (y por tanto a justificarlo enfocando una cuestión esencial) el parágrafo en cuestión. SI título demuestra que el parágrafo tenia una razón de 3er en cuanto tal.
Con títulos o sin ellos, las cifras que señalan capítulos y parágrafos pueden ser de diferente naturaleza. Remitimos al parágrafo IV.4., “El índice”, donde encontraréis algunos modelos de numeración. Y remitimos al índice porque la organización del índice debe reflejar con exactitud la organización del texto y viceversa.
Comillas y otros signos
Las comillas dobles (también llamadas comillas inglesas) se usan en los siguientes casos:
a) frase o breve período de otro autor citado en el cuerpo del parágrafo, como hacemos ahora al recordar que, según Campbell y Ballou, “las citas directas que no tienen más de tres líneas mecanografiadas van encerradas entre comillas dobles y aparecen en el texto” ;
b) citas de palabras sueltas de otro autor, como hacemos ahora al recordar que, según Campbell y Ballou, estas dobles comillas se llaman “quotation marks” (si bien al tratarse de palabras extranjeras también podemos escribir “quotation marks”). Es obvio que si aceptamos la terminología de nuestros autores y hacemos nuestro este término técnico, ya no escribiremos “quotation marica”, sino quotation marks o, en un tratado sobre las prácticas tipográficas anglosajonas, QUOTATION MARKS (pues aquí se trata de un término técnico que constituye una de las categorías de nuestro tratado);
c) términos de uso común o de otros autores a loa que queramos atribuir la connotación de “llamado”. Así pues, escribiremos que lo que la estética idealista llamaba “poesía” no tenía la misma extensión que alcanza el término técnico POESÍA en el catálogo de una editorial como opuesto a NARRATIVA y a ENSAYO. Del mismo modo, diremos que la FUNCIÓN SIGNICA de Hjelmslev pone en crisis la noción común de “signo”. No es aconsejable usar las comillas para enfatizar un término, como hacen algunos, pues en tal caso se recurre al subrayado o a las comillas ‘simples’;
d) citas de fragmentos de obres teatrales. Se puede decir que Hamlet exclama: “¿Ser o no ser? He ahí el problema”, pero para transcribir un fragmento teatral yo aconsejaría escribir:
Hamlet – ¿Ser o no ser? He ahí el problema, siempre que la literatura crítica específica que os sirve de punto de referencia no emplee tradicionalmente otro sistema.
¿Qué hacer cuando se tiene que citar un texto ajeno entre comillas que incluye otro texto entrecomillado?
Se hace uso de las comillas simples; por ejemplo, para decir que según Smith “la célebre frase ‘Ser o no ser’ ha sido el cabal]o de batalla de todos los intérpretes de Shakespeare”.
¿Y si Smith dice que Brown dice que Wolfram ha dicho una cosa? Algunos lo resuelven escribiendo que, según la conocida afirmación de Smith, “todos los que se remiten a Brown cuando afirma “refutar el principio de Wolfram en virtud del cual «el ser y el no ser coinciden»’, incurren en un error injustificable.” Pero si consultáis (regla 8) veréis que poniendo la cita de Smith en cuerpo menor y sangrado, se evita un entrecomillado y basta con usar las comillas simples y las dobles.
Signos diacríticos y transliteraciones
Transliterar significa transcribir un texto adoptando un sistema alfabético diferente del original. La transliteración no tiene por objetivo dar una interpretación fonética de un texto, sino reproducir el original letra por letra de modo que cualquiera pueda reconstruir el texto en su grafía original disponiendo de los dos alfabetos.
Se recurre a la transliteración en la mayoría de los nombres históricos y geográficos y en las palabras que no tienen correspondencia en la propia lengua.
Los signos diacríticos son signos añadidos a las letras normales del alfabeto con la finalidad de darles un valor fonético particular. Así pues, son signos diacríticos nuestras vulgarísimos acentos (por ejemplo el acento “´” de ánimo, que hace esdrújula a la palabra); la cedilla francesa de “ç”, la diéresis alemana de “ü”, y también signos de otros alfabetos: “)5″ del ruso, la “o” barrada danesa, la “l” barrada polaca, etc.
Si la tesis no es de literatura polaca se puede eliminar la barra sobre la ele, escribiendo “Lodz” en vez de “Lodz”, como hacen los periódicos. Pero en las lenguas romances suele haber más exigencia. Veamos algunos casos.
Respetamos el uso de todos los signos particulares del alfabeto francés. En las máquinas de escribir normales dichos signos figuran en el caso de las minúsculas. En cuanto a las mayúsculas, escribiremos Ça ira, pero Ecole y no École, A la recherche… y no À la recherche… pues en francés las mayúsculas no se acentúan, aunque ae trate de un impreso.
Respetamos siempre, tanto si se trata de minúsculas como de mayúsculas, el uso de tres signos particulares del alfabeto alemán: ä, ö, ü. Y escribimos siempre ü, no ue (Führer, no Fuehrer).
Respetamos en cualquier libro, trátese de mayúsculas o de minúsculas, el empleo de los signos particulares del alfabeto español: las vocales con acento agudo
y la tilde de la ñ.
Respetamos en cualquier libro, trátese de mayúsculas o da minúsculas, el empleo de los signos particulares del alfabeto portugués, que son sei3: las cinco
vocales con tilde y la ç.
En cuanto a las demás lenguas, hay que decidir en cada caso, y como siempre la solución será diferente según citéis una palabra aislada o se trate de una tesis sobre tal lengua en particular. En los casos aislados se puede recurrir a las convenciones adoptadas por los periódicos o los libros no científicos. La letra danesa a se convierte, así, en aa, la ý checa en y, la l polaca en l y así sucesivamente.

La bibliografía final
El capítulo sobre la bibliografía tendría que ser muy largo, muy preciso y muy comprometedor, pero ya nos hemos entretenido con este tema por lo menos en dos ocasiones. Anteriormente hemos dicho cómo se registran los datos referentes a una obra y hemos dicho cómo se cita una obre en nota y cómo se establecen las relaciones entre la cita en nota (o en el texto) y la bibliografía final. Si revisáis estos tres parágrafos hallaréis todo lo necesario para hacer una buena bibliografía final.
Sea como sea, una tesis debe tener una bibliografía final, por muy pormenorizadas que sean las referencias en nota. No se puede obligar al lector a buscar página por página la información que le interesa.
En ciertas tesis la bibliografía es un añadido útil pero no decisivo; en otras (consistentes, por ejemplo, en investigaciones literarias sobre un sector dado o sobre todas las obras publicadas o inéditas de un autor dado) la bibliografía puede construir la parte más interesante. Y eso sin hablar de las tesis exclusivamente bibliográficas del tipo Los estudios sobre el fascismo de 194-5 a 1950. en que obviamente la bibliografía final no es un apoyo, sino un punto de llegada.

Los apéndices
Hay tesis en que resultan indispensables el o los apéndices. Una tesis de filología que discuta un texto raro que habéis hallado y transcrito llevará dicho texto en apéndice; y a lo mejor este apéndice constituye la aportación más original de todo el libro. Una tesis histórica en que hay constantes referencias a un documento dado, aunque ya esté publicado, lo llevará en apéndice. Una tesis de derecho que discuta una ley o un corpus jurídico habrá de llevar estas leyes en apéndice (si no forman parte de los códigos de uso común y al alcance de cualquiera).
La publicación de un material dado en apéndice os evitará largas y aburridas citas en el texto y os permitirá rápidos envíos.
Figurarán en apéndice cuadros, diagramas y datos estadísticos, a no ser que se trate de rápidos ejemplos que puedan insertarse en el texto.
En general, poned en apéndice todos los datos y documentos que lastrarían el texto haciendo difícil su lectura. Pero en ocasiones serían pesadísimas las continuas referencias al apéndice, que obligan al lector a dejar a cada instante la página que esté leyendo para mandarlo al final de la tesis; en estos casos hay que actuar a la luz del sentido común, haciendo, si no otra cosa, todo lo posible para que el texto no sea hermético, incluyendo breves citas, resumiendo el contenido del aspecto del apéndice a que os referís.
Si creéis oportuno desarrollar cierto punto teórico pero os dais cuenta de que esto estorba al desenvolvimiento de vuestro tema por ser una ramificación accesoria, podéis poner en apéndice las consideraciones sobre este tema. Supongamos que hacéis una tesis sobre la Poética y la Retórica de Aristóteles y su influencia en el pensamiento renacentista, y os encontráis con que en el presente siglo la escuela de Chicago ha replanteado de modo actual estos textos. Si las observaciones de la escuela de Chicago os sirven para aclarar las relaciones de Aristóteles con el pensamiento renacentista, la citaréis en el texto. Pero puede suceder que resulte interesante tratar más extensamente el tema en un apéndice, donde mostraréis a través de este ejemplo que no sólo el Renacimiento, sino también el presente siglo ha intentado revitalizar los textos aristotélicos. Así, si hacéis una tesis de filología románica sobre el personaje de Tristán, podéis dedicar un apéndice al uso que hizo el Decadentismo de este mito, desde Wagner hasta Thomas Mann. El tema no es de clara relevancia para los objetivos filológicos de vuestra tesis, pero a lo mejor queréis demostrar que la interpretación wagneriana hace sugerencias al filólogo, o lo contrario: que representa un modelo de mala filología, aconsejando quizá posteriores reflexiones e indagaciones al respecto. No es que este tipo de apéndices sea recomendable, pues más conviene al trabajo de un estudioso maduro que puede permitirse digresiones eruditas y críticas de vario tipo, pero lo sugiero por razones sicológicas. A veces, en el entusiasmo de la investigación se abren caminos complementarios o alternativos y no se resiste la tentación de hablar de estas intuiciones. Relegándolas a un apéndice conseguiréis satisfacer vuestra necesidad de expresaros sin comprometer el rigor de la tesis.

El índice
En el índice deben figurar todos los capítulos, subcapítulos y parágrafos del texto con la misma numeración, las misma páginas y las mismas palabras. Parece un consejo obvio, pero antes de entregar la tesis comprobad atentamente que estos requisitos hayan sido satisfechos.
El índice es un servicio indispensable que se hace tanto al lector como a uno mismo. Sirve para localizar rápidamente un tema dado.
Puede ponerse al principio o al final. Los libros españoles, italianos y franceses lo ponen al final. Los libros en inglés y muchos en alemán lo llevan al principio.
A mi parecer, al principio son más cómodos. Así se encuentran hojeando unas pocas páginas, mientras que para consultarlos al final hay que hacer un trabajo físico mayor. Pero si ha de estar al principio, que lo esté de verdad. Algunos libros anglosajones lo ponen después del prefacio, y con frecuencia después del prefacio, la introducción a la primera edición y la introducción a la segunda edición. Una barbaridad. Puestos a hacer estupideces, da lo mismo ponerlo en medio.
Una alternativa es poner al principio un índice propiamente dicho (enunciado de los capítulos) y al final un sumario muy razonado, como se hace en ciertos libros en que las subdivisiones son muy analíticas.
Del mismo modo, a veces se pone al principio el índice de los capítulos y al final un índice analítico de temas, que generalmente va también acompañado de un índice de nombres. En una tesis no es necesario. Basta con un buen índice-sumario muy analítico, preferiblemente al principio de la tesis, inmediatamente a continuación de la cubierta.
La organización del índice debe reflejar la del texto incluso en sentido espacial. Es decir, que si en el texto el parágrafo 1.2. es una subdivisión menor del capítulo 1., esto deberá ser también evidente en su alineación. La numeración de capítulos y parágrafos podría ser de otro modo, utilizando números romanos, arábigos, letras del alfabeto, etc.

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